La habitación del heredero
Toda familia catalana deseaba que naciera pronto un niño, el primer hijo, el heredero, la figura destinada a perpetuar las propiedades y la actividad de la familia. Heredaba todas las tierras y la casa solariega, para así no tener que repartir sucesivamente los campos de cultivo, haciéndolos cada vez más pequeños e improductivos. Una vez se casaba, ocupaba con su esposa la habitación a la derecha de sus padres en la casa principal.
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